En el momento que Franco abre la puerta principal de la casa, coincide con el momento exacto cuando el reloj de la sala termina de dar su última campanada anunciando que son las seis en punto de la tarde. Cerrando la puerta detrás de sí, Franco alcanza a escuchar el leve crujido que está hace y aunque para él es apenas perceptible, Parece ser lo suficientemente alto como para anunciar su llegada. Apenas si alcanza a dar algunos pasos hacia el interior cuando su andar es detenido por una exclama