—¿Estás segura de que no quieres venir? —Siena observa a Skye mientras termina de arreglar un cambio de ropa abrigada para Victoria—. Estoy segura de que será feliz de verte, sabes bien que ella te adora.
—Lo sé —responde Skye, simplemente, mientras se sienta en la cama manteniendo sus brazos en torno a su propio cuerpo—. Pero sabes tan bien como yo que, después de un momento tan estresante emocionalmente como el que ella vivió, lo más sano es que su único contacto sea con sus padres. Además, s