#105
Franco permanece sentado en la sala, envuelto en una semipenumbra que parece hecha a la medida de su ánimo. La única luz que entra proviene de una lámpara encendida a medias desde el pasillo, suficiente para delinear su silueta, pero no lo suficientemente fuerte como para espantar las sombras que se arremolinan en su cabeza. Aún cuando no es demasiado amante de la bebida, en su mano derecha sostiene un vaso de whisky. Pero no lo bebe. Lo observa con una intensidad casi absurda, como si esperara