Capítulo 1: La Fiesta que Rompió el Vínculo
El reloj de pared de estilo victoriano en el comedor marcaba las ocho en punto, su tic-tac resonando como un latido lento y solitario en el espacio amplio. El frío de Madrid, crujiente y penetrante, se colaba por las rendijas de las ventanas de madera, envolviendo el plato de lomo saltado que reposaba sobre la mantelina de encaje. Las papas, once crujientes antes, ahora estaban blandas y frías; el trozo de carne, que Lila había sazonado con el orégano