Cinco años después de abrir el taller en Madrid, el proyecto “El Brillo Oculto” había alcanzado dimensiones que Lila nunca había soñado. Con la colaboración de Sofía, que se había convertido en su directora de comunicación, y Elián, que gestionaba los recursos económicos, habían expandido a diez ciudades de España, incluyendo Barcelona, Sevilla y Valencia. Cada taller combinaba jardinería, tallado de piedras y talleres de autoestima, llevando el legado de Rosa a miles de niños en situación de v