ARIANNE
Un año había pasado desde que las cenizas de la traición se enfriaron. El Reino de la Ventisca Plateada nunca había sido tan próspero. La magia del invierno, que antes parecía una carga, ahora fluía a través de mí con una pureza absoluta. Me encontraba sentada en el Gran Trono de Escarcha, observando a través de los ventanales de cristal cómo mi hijo, Kael, entrenaba con la guardia real.
—Se ve cada día más como un Rey —la voz de mi padre, el Rey Alpha Supremo, me sacó de mi ensimismami