El vestíbulo del edificio Vance era un templo al minimalismo: mármol blanco, luces LED frías y un silencio que recordaba a un museo. O al menos lo era hasta que Clara llegó con tres camiones de mudanza y una lista de reproducción de rock clásico sonando en su altavoz portátil.
Julian bajó de su oficina, atraído por el ruido de un taladro. Se detuvo en seco al ver a Clara subida a una escalera de tres metros, intentando colgar una estructura de madera reciclada en la pared principal.
—¡Soler! Es