Después de tres meses de trabajo arduo, el día de la inauguración del taller había llegado. La finca de Galicia, con sus árboles de orégano y jazmín plantados por Lila, brillaba bajo el sol de primavera, y el antiguo taller de tallado de piedras había sido restaurado con cuidado, sus paredes de piedra gris adornadas con flores de colores. El nombre del proyecto —“El Taller del Brillo Oculto”— estaba escrito en una placa de madera, tallada con una esmeralda en el centro, un regalo de María.
Lila