El mundo digital se desmoronaba. Las paredes de la mansión Valente virtual estallaban en fragmentos de código mientras el Marco digital gritaba, perdiendo su forma humana. Fuera, en la realidad física de la represa, la tensión era insoportable.
El Dilema de Elena (Parte 1)
Elena se encontraba en el centro de la tormenta, con una mano sosteniendo a Moa (Mía) y la otra extendida hacia el cuerpo convulsionado de Víctor. La voz de Moa resonaba no solo en sus oídos, sino directamente en su mente.
—M