La revelación de Isabel, la verdadera arquitecta del destino de los Valente, dejó la Torre de Cristal en un estado de parálisis técnica. Mientras las alarmas de la ciudad resonaban, Elena tomó la decisión que cambiaría el curso de la guerra: confiar en el instinto antes que en la biometría.
El Espejismo de Adrián (Parte 1)
Elena observó al "Adrián" que estaba frente a ella. Llevaba el mismo reloj, la misma mirada cansada, pero cuando sonrió ante el caos, sus ojos no se arrugaron. Elena recordó