Cinco años después del nacimiento de Luna, la ciudad estaba cubierta de flores de primavera, y el sol brillaba con fuerza sobre la Escuela San José. Elena ya era maestra titular en el salón de tercer grado de esa misma escuela —había dejado la Escuela San Martín para volver a donde todo había empezado, para estar cerca de los niños que le habían dado la fuerza de seguir adelante.
Javier seguía trabajando como maestro de matemáticas en la misma escuela, y Luna —ahora una niña de cinco años con c