CAPÍTULO 1: EL REGRESO
El vidrio del vaso de cristal se empañaba con cada aliento que soltaba, reflejando la luz tenue de las lámparas de la sala de reuniones. Desde la ventana, podía ver cómo la ciudad se vestía de luces y sombras, mientras los coches corrían por las avenidas como pequeños insectos metálicos. Había pasado exactamente diez años, tres meses y diecisiete días desde que abandonara este país, y aún así, el olor a humedad y café que impregnaba el aire me transportaba de inmediato a