—Alistair Vane... para que ella regrese, el Alfa debe dejar de existir. ¿Entregarás tu naturaleza, tu lobo y tu poder para que la humana camine de nuevo?
Alistair miró a Elena. Ella era su mundo, su error, su redención. Miró sus propias manos, las manos de un Alfa poderoso, y luego miró la fragilidad de la mujer que amaba.
—Tómalo todo —dijo Alistair, soltando sus garras y volviendo a su forma humana, vulnerable y desnudo ante el frío—. Tómame a mí, pero devuélvela a ella.
El Primer Lobo se lan