El sonido de la alarma exterior se filtraba por las paredes reforzadas del estudio, pero para Mila, el mundo se había quedado en un silencio absoluto. Sus ojos estaban clavados en la pantalla, donde la barra de descarga llegó al 100%. Con dedos temblorosos, hizo clic en el archivo: "EL VERDADERO PADRE DE LEO".
Aparecieron documentos de ADN, fechados hace cinco años, y una serie de correos electrónicos interceptados. Mila leyó las líneas una y otra vez, sintiendo que el aire se volvía ácido en s