Desperté con el dolor de espalda que ya me acostumbré —ya van cinco meses de embarazo y mi barriga es tan grande que me cuesta ni siquiera tumbarme del lado derecho. Adrián está en la cocina, haciendo café, y escucho cómo canta mal una canción de los años 2000 —ese canto mal que me hace reír aunque esté dolida.
—Oye, cantautor —grito desde la cama.— Si sigues así, el bebé va a nacer con mal oído.
—¡Ja! —me contesta desde la cocina.— Mejor que nazca con gusto musical, a diferencia de ti que sol