Los primeros rayos de sol iluminaban el techo de la habitación cuando Sofía despertó. Había pasado tres días desde la muerte de Lucas, y aún no podía procesar completamente lo sucedido. Estaba en un cuartel militar en la capital, en una habitación segura y acogedora, pero se sentía como en una prisión. Cada vez que cerraba los ojos, veía su rostro, la sonrisa de paz en su cara cuando ella le había dicho que lo perdonaba.
Un suave toque en la puerta la hizo salir de sus pensamientos.
—Adelante —