“...si en cualquier momento quieres dejarlo todo, solo tienes que decirlo y nos iremos de aquí juntos, sin decir nada más a nadie”, terminó Mateo, sus ojos marrones clavados en los míos con una intensidad que me hizo temblar. “No quiero que te sientas obligada a nada, Sofía. Tu felicidad es lo único que importa para mí”.
Agité la cabeza, cogiendo su rostro entre mis manos y acercándolo al mío hasta sentir su aliento sobre mi piel. “No quiero irme a ninguna parte”, dije en voz baja, sintiendo có