Diez años después. Ana tenía once años — era una niña inteligente, bonita y amable, con los ojos marrones de Lina y el carácter picante de Elara. Estaba en el quinto grado, le gustaba pintar y escribir cuentos, y ayudaba todos los sábados en el Centro Ana, enseñando a los niños pequeños a dibujar.
Ese día era el décimo aniversario de la inauguración del centro. Habíamos organizado una fiesta grande, con todos los niños, empleados, amigos y familiares. Ana estaba ayudando a Sophia a decorar la s