El sol se estaba poniendo cuando Elena terminó de vestirse para la cena con los Montenegro. Se había quedado con el vestido azul marino —aunque le apretara en el abdomen, era el único que le daba seguridad en ese momento. Se puso un collar de perlas que le había dado su madre antes de morir, se peinó el cabello negro en una coleta baja y se maquilló con mano firme, intentando ocultar las ojeras de la noche anterior (que había pasado llorando en el suelo del baño).
—¿Lista, hermana? —Sofía golpe