El dedo de Sol no tembló. Al presionar la tecla, el silencio del sótano fue reemplazado por un zumbido electrónico: el sonido de un imperio siendo desmantelado byte a byte. En todas las embajadas, despachos de la Interpol y computadoras de los clanes rivales, el "Mapa de la Loba" apareció como un virus imparable.
—Está hecho —susurró Sol, y el fulgor plata de sus ojos se desvaneció, dejándola exhausta—. Ya no hay secretos que guardar, Alex. Ya no hay trono por el cual m@tar.
Dante miró las pant