Pasaron diez años desde que Magnus se unió a las manadas unidas. En ese tiempo, la idea de igualdad y respeto entre todos los rangos se había extendido por toda la región. Más y más manadas se unían a su causa, y lo que había empezado como un pequeño refugio en un valle se había convertido en un imperio de paz y prosperidad.
Elara y Kael habían dado a luz a un tercer hijo, una niña llamada Luna, que llevaba el nombre del lugar donde habían encontrado la paz por primera vez. Lyra, ahora una jove