Antes de cruzar, rodeando la casa por fuera, Sofía se escondió tras unos arbustos para ver mejor el vehículo negro aparcado en una esquina.
Miró al suelo, tragó la sequedad de su garganta. Ya Frank se había ido.
Aún era temprano, por lo que se convenció que en la casa grande podrían seguir despiertos. Así que intentando hacer el menor ruido, corrió al anexo que Larry le alquiló. Su hijo no estaba en la habitación, debía seguir en la casa principal. En otras circunstancias lo iría a buscar. Ahor