Capítulo 5: La oficina oscura llena de tensión.
Día 12.
Ela ya no comía casi nada. Desayuno: media taza de avena. Almuerzo: una manzana. Cena: agua con sal. Había perdido seis kilos en doce días. La piel le colgaba un poco en los brazos. Las mejillas se le hundían.
Pero la panza seguía ahí, terca, recordándole que todavía era la misma. A las 06:00, clase de tiro. Ela nunca había tocado un arma. Le temblaban tanto las manos que el instructor tuvo que sujetarle el fusil.
—Apunta al centro, Velasco. Respira. Dispara.
Ela disparó. El ret