Capítulo 14: La medalla que no merezco.
Día 38.
Ela Velasco ya no era “ballenita”.
Cuarenta y cinco días en Isla Dragón le habían arrancado trece kilos, la grasa de las mejillas y el apodo. Ahora era “Velasco” a secas. O “señora”, cuando querían burlarse sin arriesgarse.
El uniforme le quedaba ceñido en los lugares correctos. El chaleco ya no le apretaba la panza; ahora colgaba suelto, como si su cuerpo estuviera aprendiendo a ocupar menos espacio… o a ocupar el que Klaus le permitía.
Esa mañana no hubo entrenamiento.
Hubo ce