Capítulo 22: La mano que casi toca lo prohibido.
Día 83.
Ela entró al comedor principal con la cabeza baja y la bandeja en las manos.
Ya era costumbre: comer sola en la mesa más apartada, cerca de la pared del fondo, donde casi nadie se sentaba.
Su uniforme estaba sucio de limpiar baños todo el día. Olía a lejía y a derrota.
Se sentó en su rincón habitual y empezó a comer mecánicamente.
Arroz frío, pollo seco y una manzana arrugada.
No tenía hambre, pero sabía que si no comía terminaría desmayándose durante las tareas.
Estaba a mitad