Cuando Kian habló por primera vez del “Vínculo de Luna”, casi me atraganto con el aire que estaba respirando.
“No puede ser real,” pensé.
Un lazo mágico prohibido que unía almas, poderes y destinos. Un compromiso más allá del amor, más allá del tiempo y el espacio.
Una cadena invisible, pero inquebrantable.
Él me miraba con esos ojos que siempre logran que dude de mi propia cordura, y dijo:
—Es nuestra única opción para enfrentarlo. Para que el fuego no me consuma a mí... ni a ti.
El cuarto est