Celina apartó la mirada, sintiendo que se le llenaban los ojos de lágrimas otra vez. Pero Thor le levantó suavemente la barbilla, obligándola a mirarlo.
— Tienes razón en todo lo que has dicho. He sido un idiota, arrogante y controlador. Me escondí detrás de una fachada, de contratos, de un compromiso falso... Y te traté como si fueras algo pasajero. Pero no lo eres.
Su voz se volvió aún más baja, su respiración entrecortada.
—Te quiero. No para hoy. No solo por una noche. Te quiero en mi vid