Zoe caminaba al lado de Arthur, con las manos entrelazadas. Su pulgar se movía lentamente sobre el dorso de la mano de él, en un gesto instintivo, casi inconsciente, de quien intenta transmitir calma y seguridad. Arthur, sin embargo, mantenía la mirada fija al frente, la mandíbula tensa y los hombros rígidos.
Al llegar frente al ventanal del área del recién nacido, Zoe notó que una enfermera, desde dentro del nursery, ya se había percatado de su presencia. Al reconocer a Arthur y a Otto, la muj