El pasillo estaba en silencio cuando Zoe regresó. Sus pasos eran firmes, pero un peso invisible caía sobre sus hombros. El aire frío del hospital se sentía más espeso, y cada respiración requería esfuerzo. Al acercarse a la sala reservada, vio a Arthur con el rostro serio, Otto y Eloísa a su lado, y un poco más atrás, al abogado Álvaro. Thor y Celina habían llegado mientras ella aún hablaba con Sabrina.
Apenas Zoe cruzó la puerta, Celina fue la primera en levantarse. Su mirada preocupada no oc