Ella arqueó una ceja, sonriendo de medio lado, ya adivinando a dónde iba a parar todo aquello.
—¿Revelación diferente, Arthur?... Después de todo lo que has dicho hoy, estoy segura de que sé cuál es el tema.
Él sonrió despacio, con esa sonrisa ladeada que siempre anunciaba problemas.
—Entonces ya imaginas que no tiene nada que ver con el color del globo. Va a ser una revelación de posiciones… muchas. Una por una. Hasta que olvides tu propio nombre, y mucho más el color del globo que va a caer d