Lo observó por un segundo, desconfiada.
—Gabriel y sus misterios…
Le dio un beso fugaz y siguió hacia el dormitorio. Al entrar, encontró sobre la cama un vestido color vino, de satén brillante, cuidadosamente extendido. Una sonrisa discreta escapó de sus labios. Por más que intentara mantener el control, Gabriel siempre encontraba la forma de desarmarla —emocional y afectivamente—. Y ella… estaba empezando a disfrutarlo.
Mientras Ava se arreglaba, Gabriel fue a la cocina para ultimar los detall