Thor la miró fijamente, serio, con la mandíbula tensa.
— Exactamente. Apenas nos conocemos. Y aun así, me afectas de una manera que me saca de quicio —dijo, casi en un desahogo impulsivo, pero luego se calló, como si hubiera hablado demasiado.
Celina se quedó inmóvil durante unos segundos, sorprendida por la inesperada sinceridad.
Thor volvió a hablar:
— Siempre pareces estar ocultando algo —dijo finalmente, con voz más baja, cargada de algo que parecía frustración.
— Y tú siempre pa