Después de una cena inolvidable, Thor y Celina regresaron a la lujosa suite. El ambiente estaba sereno y la luz suave lo hacía todo aún más acogedor. Thor miró discretamente el reloj y vio que faltaban apenas cinco minutos para la medianoche. Sabía que aquel momento debía ser perfecto.
Mientras Celina se acomodaba en la habitación, Thor cruzó la sala y arrastró una de las sillas del comedor, colocándola frente al enorme espejo que adornaba la pared. Celina, curiosa, lo observó desde lejos y pre