Arthur miró a Zoe con preocupación.
—¿Hice algo mal?
Zoe respiró hondo, tomando la mano de él con delicadeza.
—No. Es solo que… necesito contarte algo. Yo sé que tengo este modo loco, desinhibido, que bromeo con todo, pero… soy virgen.
Arthur abrió los ojos con leve sorpresa, pero permaneció en silencio, escuchándola.
—Le prometí a mi madre que solo tendría relaciones después del matrimonio. Es algo mío, un valor que me tomo muy en serio. Sé que puede ser demasiado para algunos. Así que, si no