Por un instante, el tiempo se detuvo. Celina parpadeó, el corazón acelerado. Un torbellino de emociones cruzó su rostro: sorpresa, incredulidad, esperanza y, al final, alegría.
—Mentira… estás bromeando… ¿hablas en serio?
—Muy en serio. Hablé con una amiga mía; su hermana abrió el café. Le conté sobre ti, le encantó tu perfil. Dijo que estaría feliz de tener a alguien como tú allí. Es un lugar tranquilo, lleno de libros, de gente que disfruta leer y conversar. Todo que ver contigo.
Celina lo mi