121 - EMBARAZADA RECIBE EL GOLPE IGUAL
Celina despertó sobresaltada con el sonido insistente del timbre. Era un llamado firme, repetitivo, casi impaciente. Se levantó de un salto, aún confundida, con el cabello revuelto y los ojos entrecerrados por la luz tenue de la lámpara de noche. Ya era de noche —oscura, silenciosa, interrumpida solo por el timbre que quebraba la quietud de su apartamento.
—Ya voy… —murmuró con la voz ronca de quien había dormido por horas.
Avanzó por el pasillo arras