A la mañana siguiente, Tatiana se dirigía a su empresa y dejó a Celina en el trabajo. Al entrar en su oficina, Celina se sorprendió al ver un ramo de rosas rojas junto a una cajita de bombones finos sobre su escritorio. El perfume de las flores inundaba el ambiente y, curiosa, se acercó. Entre los pétalos, había una pequeña nota delicadamente sujeta:
"Perdóname. — Thor."
Sonrió, conmovida, al leer el mensaje. Entonces escuchó pasos suaves y, al alzar la vista, vio a Thor apoyado en el marco de