Fui echada como un perro de la casa de la familia Esposito.
Estaba furiosa, indignada, pero sobre todo ofendida. Luigi había jugado conmigo de la peor manera. ¿Cómo era posible que hubiese estado todo ese tiempo comprometido?
Al principio no lo podía creer, pero al ver la reacción de su familia supe que era cierto. Es más, eso explicaba muchas de sus actitudes, los silencios repentinos, las llamadas a escondidas, y ese miedo constante a ser visto conmigo en público.
Me subí al auto y comencé a