Siento que me voy a desmayar; todo comienza a suceder en cámara lenta. Ella quita el moño que tiene la tapa, luego la levanta, sacando el papel que cubre la sorpresa y encuentra los zapatitos de bebé junto al eco.
No tenía idea de lo que encontraría en esta caja. Decir que me sorprendió, se queda corto.
—¡Ahhh! —grité de felicidad y las lágrimas no se hicieron esperar.
—¡Un nuevo sobrino! ¿De cuánto estás? Tengo que chequearte mañana
—dijo Kate.
—Ja, ja, ja, ya salió la doctora sobreprotectora