Un fuerte dolor de vientre me obligó a levantarme de la cama. Desde que empezó esta etapa caótica, y un poco depresiva, no me ha venido la menstruación. Nunca he sido muy regular, así que no lo tomé como algo importante; sin embargo, el dolor era tan fuerte que supe que algo no estaba bien.
Ana me había insistido para acudir al médico, pero el trabajo me ha absorbido de tal manera que no tengo tiempo para nada. Si algo lamento en estos momentos es no tener con quién compartir este aspecto de mi