Cuando el timbre sonó, mi corazón comenzó a latir con fuerza. Me abaniqué el rostro para calmar los nervios, respiré profundo y abrí la puerta… Allí estaba Luigi, increíblemente apuesto. Este hombre tenía todo lo necesario para enloquecer al género femenino.
—¡Buenas noches! Pasa, bienvenido a mi hogar.
—Buenas noches, hermosa. Gracias por la invitación. —Sonrió mientras me mostraba dos botellas de vino—. Traje esto para acompañar la cena.
Se inclinó para darme un beso en la mejilla… o más bien