— ja, ja, ja, espero que no te ofendas por reírme, es que me causa mucha gracia, que asumas que yo hago esto de forma frecuente, pero te voy a aclarar algo Antonella, tú eres la única mujer que me interesa hasta este punto. Nunca en la vida le había rogado a una mujer y acepto que te he acosado, pero eso ha sido porque me interesas más allá de lo que yo mismo deseara. El problema con nosotros es que tú no me dejas explicarte, por eso te traje aquí para estar sin interrupciones, ¿puedes darme el