DURMIENDO CON PABLO, LA LLAMADA DE MANUELA.
Esa noche dormí bien, después de que Pablo se acostara a dormir en mi cama, era un suplicio tener a este hombre tan cerca de mí y no poder tocarlo, si lo abrazaba, estaba segura que haríamos el amor, la atracción era demasiada, yo no me controlaría.
Al despertar, estaba abrazada a Pablo, durmiendo en su brazo, podía sentir su respiración tan cerca de mí, él parecía dormido, así que lo abracé más fuerte y puse mi pierna sobre él, no pensaba soltarlo nunca más, me acerqué un poco más a él, Pablo