Capítulo 91. La Primera Orden.
Massimo se quedó mirando el oro un segundo más. Luego, con un movimiento brusco, cerró el panel falso del suelo.
CLANG.
El brillo dorado desapareció, tragado de nuevo por la oscuridad y el hierro.
—Ciérrala —ordenó Massimo a Gaetano—. Y olvida la combinación. A partir de hoy, solo la sé yo.
El viejo asintió y empujó la pesada puerta de la caja fuerte hasta que los pernos encajaron. Massimo giró el dial, borrando los números, borrando la historia.
Tomó dos fajos de billetes de euros viejos y se