Capítulo 92. El suministro.
El viejo camión Iveco de los años ochenta tosió una nube de humo negro al arrancar.
Gaetano acarició el volante desgastado como quien calma a un caballo viejo. El vehículo, oxidado y abollado, era el disfraz perfecto.
Nadie miraba dos veces a un trasto así en las carreteras de montaña de Sicilia.
Gaetano bajó la palanca de cambios con un golpe seco. El camión comenzó a descender por el camino de tierra, alejándose de la Rocca di Leone.
En el bolsillo de su chaqueta de pana, el fajo de bil