Capítulo 60. El bloqueo.
Massimo se giró hacia Andrea, que ya estaba allí con ellos. La agarró por los hombros con una intensidad que asustó a la mujer.
—Andrea, escúchame bien. Cierra esta casa. Atranca las puertas y ventanas. Carga la pistola que dejé en la mesa. Si alguien intenta entrar y no soy yo o Renzo... disparas a matar. ¿Me entiendes?
—Sí, señor —respondió la alemana, pálida pero firme—. Nadie tocará al niño. Vaya por ella.
Massimo y Renzo salieron al frío de la noche. La estela de polvo de la Ford F-150 ya