Capítulo 61. Los colmillos de la presa.
Massimo la agarró por la cintura y la sacó de la cabina en vilo, como si no pesara nada. La apretó contra su cuerpo, inmovilizando sus brazos para que dejara de golpearle el pecho.
—¡No vas a ir! ¡Mírame! —Le sujetó la cara con ambas manos, obligándola a mirarlo a los ojos—. ¡Si entras ahí, te matan a ti y luego la matan a ella! ¡Es una trampa, Diana! ¡Conrad no tiene honor y su hija menos! ¡Nunca las iba a dejar salir!
—¡Pero tengo que intentarlo! —gritó ella, rompiéndose en sus brazos, desliz