Capítulo 56. No vamos a usar esto.
Massimo estaba sudado, con la camisa pegada al cuerpo y la mochila vacía colgando de un hombro. Había corrido las últimas tres cuadras al ver la patrulla aparcada. Su aspecto era salvaje, peligroso.
Los policías se giraron, llevándose las manos a las armas.
—¡Señor Carusso! —gritó uno—. ¡Quédese donde está!
Massimo no se detuvo. Caminó directamente hacia Linda Collins, ignorando a los oficiales como si fueran muebles. Se plantó frente a ella, usando su altura para intimidarla.
—Usted es Linda C