Capítulo 38. El Puerto de las Sombras.
El jet tocó tierra en una pista privada a las afueras de Palermo, Sicilia, bajo una tormenta que hacía temblar el fuselaje.
El avión rebotó una vez, ligero y rápido, antes de que los frenos aerodinámicos se desplegaran con un rugido que compitió con los truenos que sacudían el cielo siciliano.
Apenas las ruedas chirriaron contra el asfalto, dos camionetas negras blindadas sin matrícula se acercaron a la escalerilla.
—¡En marcha! —ordenó Renzo Castelli, abriendo la escotilla.
El viento y la ll