Capítulo 39. Entrada a la Gorgona.
La lluvia golpeaba los cristales blindados del salón principal del Gorgona con un ritmo frenético, pero dentro, el mundo era una burbuja de opulencia dorada. A través de las cortinas de lino translúcido, Diana podía ver el resplandor cálido de las lámparas de araña y escuchar las notas de un saxofón de jazz que sonaba por los altavoces ocultos.
Era una escena obscena. Hombres en trajes de etiqueta bebían coñac y reían, mientras a escasos metros de ellos, en el centro de la sala, descansaba un m